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¿Quién inventó el barco?

14 julio, 2018

La invención del barco fue unas de las creaciones que más estremecieron la historia de la humanidad. El barco de manera general es un medio de transporte marítimo. Cuando se trata solo del objeto, este puede ser construido de cualquier material que le permita la capacidad de flotar en el agua, su forma es cóncava y fusiforme. A lo largo del tiempo se ha considerado el primer medio de transporte masivo que ha existido, pues de la misma manera se transportaba un número grande de personas también se cargaban todo tipo de bienes. Su aparición data de más de 100 000 años atrás, cuando cautivados por las maravillas del mar los hombres inventaban la manera de crear un medio para ver lo qué había más allá del horizonte. Si te interesa saber un poco más acerca de este particular, conoce, ¿quién inventó el barco?

El barco: Su historia y evolución a través del tiempo

En principios sólo existían muy simples y rudimentarias embarcaciones flotantes que contaban con un hueco como única característica distintiva, además de la capacidad de flotar y soportar determinado peso, para así poder transportar alimentos u otros recursos de una región a otra.

Por el año 4000 a. de C. el hombre que siempre ha sido marinero por instinto ya había aprendido a amarrar juncos para hacer barcos con fondos curvos y esto se lograba por la flexibilidad que brindaban los tallos de los árboles.

La mano del hombre en la creación de los barcos siempre estuvo motivada por el impulso al desarrollo o bien para la emigración, es decir para emprender viajes en busca de tierras mejores donde instalarse o por el interés de comerciar con personas de otras latitudes.

Fueron muchas los que estuvieron vinculados en la creación de estas rudimentarias chalupas, por tanto no sería justo mencionar un determinado nombre, por lo menos muy al inicio, pues se correría el riesgo de discriminar a cierta persona dejando en el olvido a alguno de los más destacados creadores.

Los egipcios, en sentido general se dice que fueron los primeros constructores de barcos, dejando claras evidencias, de un pequeño y muy incipiente modelo en piedra, obtenido mediante un hallazgo que se produjo al cabo de muchos años después sobre las rocas.

Allá por el año 3200 a. de C ya habían añadido a las naves egipcias las velas o los remos, estos aditamentos eran fundamentalmente usados para navegar a través del Río Nilo y así transportar cargas pesadas de algunos materiales como de piedras y troncos que se empleaban en la construcción de las pirámides.

Por su parte, los primeros navíos que se empleaban en la navegación por el mar, los de tablas, vieron la luz en el año 3000 a. de C, estos fueron el resultado de la creación de los habitantes de la isla griega, Creta, quienes interesados en la comercialización, intercambiaban con muchos países en las costas del Mediterráneo.

Las velas y los remos fueron utilizados al mismo tiempo en las galeras francesas y venecianas, los remos aseguraban una ventaja, permitían que la nave se pudiera mover, aún sin la presencia del viento aspecto que en combate era importante.

Algunos tipos de embarcaciones en la antigüedad

Los birremes y trirremes griegas y romanas eran dotadas de amplias velas y representaban a las típicas naves de guerras de la antigüedad.

Sin embargo los vikingos en la antigüedad construían un tipo de embarcación más sólida, el drakkar, este navío no solo era adaptado al combate si no también se utilizaba para largos viajes de exploración y conquista.

Durante los siglos XVI y XVII, en la época del Renacimiento, los constructores de navíos se percataron de que la velocidad no solo dependía del tamaño de las velas, también era fundamental la forma y la orientación de las mismas con respecto a la nave.

Sobre la base de este principio vio la luz el galeón, un barco de carga muy propio de aquella época con una borda muy alta, dos o tres puentes, tres o cuatro mástiles y un bauprés.

El bergantín surgió también el siglo XVI, este barco fue construido con fines militares, tenía dos palos, mayor y trinquete, llevando velas cuadras, una cangreja y foques.

Derivado de este navío surge la fragata, que llevaba tres palos y dos puentes. La corbeta también tenía tres palos, pero con un único puente.

Dedicada meramente al transporte aparece la goleta que es un velero de dos palos con velas cangrejas, escandalosas y foques. Este tipo de embarcación llegó a tener hasta cuatro o cinco palos a finales del siglo XIX, siempre buscando lograr mayor rapidez para atravesar las rutas oceánicas.

El clipper fue el último eslabón de la cadena en la evolución de los barcos de velas antes de su desaparición por la llegada de los que empleaban la máquina de vapor, fue un navío muy mejorado y veloz, llegaba a desarrollar hasta 15 nudos.

En el siglo XVIII, justo en el año 1787, el estadounidense y relojero de profesión John Fitch creó el primer prototipo de un barco a vapor. Este nuevo modelo funcionaba mediante un mecanismo de engranajes que era movido a través de un sistema de condensación de vapor proveniente de una caldera hecho que marcó pautas en todo el proceso de construcción de las embarcaciones, consiguiendo ganar ventajas en la evolución de los mismos.

La mano creadora de Fitch significó un cambio trascendental, ya que fue el responsable de variar la forma en que se construían los barcos hasta ese momento y así logró que se mejorara de manera notable la velocidad y la fuerza para movilizarlos en el agua. Este nuevo hecho dotaba a los navíos de cierta autonomía y de que se apoderaran de inmediato de las rutas marítimas, ya que se liberaban totalmente de la dependencia casi absoluta para su navegación de las condiciones meteorológicas, dígase las mareas y el viento. Después de varios años e intentos por continuar, definitivamente la industria de Fitch no progresó al no contar con apoyo financiero alguno.

El barco a vapor en su momento constituyó una revolución en el ámbito marítimo, significó un salto cualitativamente alto en la historia de la creación de los barcos. Este buque, supuestamente simple en su estructura contaba con algunas partes que hacían posible el funcionamiento del barco a vapor: lo primero es que era propulsado por máquinas o turbinas de vapor y constaba elementalmente de una caldera de vapor, una turbina o máquina de vapor y un condensador refrigerado por agua. La trasmisión se conseguía con un cigüeñal en las máquinas de vapor o con una caja reductora en el caso de usar turbinas.

En el año 1807, apareció el ingeniero Robert Fulton, el hombre que convirtió el barco de vapor en todo un éxito comercial, basándose en las ideas y toda la obra de Fitch dio vida a una gran creación, el Clermont, el cual se consideró el primer barco de vapor en obtener verdaderos resultados, este navío logró recorrer 177 kilómetros en 32 horas a través del río Hudson.

La industria de la construcción marítima fue perfeccionando sus creaciones, dotándolas de algunas mejoras, las cuales buscaban que los nuevos barcos fueran cada vez mejores y más funcionales. En el año 1860 se logró obtener un vapor a alta presión que logró una mejora considerable en la potencia de los barcos.

Posteriormente se le incorporaron las calderas de triples o cuádruples expansión, lo que permitió aumentar la velocidad de las embarcaciones y a su vez lograban una disminución en el consumo de carbón.

En el año 1897, Rudolf Diesel desarrolló un motor basado en la combustión interna utilizando un combustible conocido como gasoil, un derivado del petróleo. Este motor que llevaba como nombre el apellido de su creador, dejó atrás todos los avances conseguidos por el motor a vapor de la misma manera que éste puso fin a los barcos de velas. Hoy en día son pocos los barcos de vapor que aún se mantienen en servicio, aunque es válido señalar que los submarinos nucleares utilizan esta variante, el resto que se mantienen en actividad son embarcaciones destinadas a viajes de turismo y recreación o bien se encuentran como parte de exhibiciones en los museos.

Hasta mediados del siglo XIX la construcción naval se había realizado en base a la experiencia, solo confiando a la suerte la posibilidad de construir un buen barco. No fue hasta entonces que se comenzaron a hacer estudios hidrodinámicos previos a la construcción de determinada embarcación que lograran calibrar si su diseño mejoraba las características de la misma.

En el año 1945, después de que finalizara la Segunda Guerra Mundial, la popularidad de los barcos creció favorablemente sobre todo en Estados Unidos y Canadá. Tanto fue así que al cado de 5 años, en la década del 50, ya el número de barcos deportivos era cuantioso, se dice que entre estos dos países la cifra oscilaba entre los 1, 5 y 5 millones. De la misma manera que crecía la cantidad de embarcaciones, aumentaba la cantidad de personas que se disponían a salir de paseo en barco, se dice que el incremento fue de 5 a 20 millones.

Algunos datos acerca de la construcción y desarrollo de los barcos

En el año 1940 el poder promedio de un determinado navío era de 3 caballos de fuerza, 30 años después, en el año 1970 ya esta característica había sido mejorada y ya la potencia de los motores se acercaba a los 40 caballos de fuerza. Además, en la construcción de los barcos la aparición de aleaciones con metales como el aluminio, por ejemplo, los dotaba de una característica muy favorable, eran mucho más ligeros, hecho que favorecía su traslado, además con este material se conseguía mayor solidez y resistencia, sin ignorar que los problemas de mantenimiento, desgastes y resquebrajamiento típicos de la manera ya quedarían atrás.

Lo mismo que la llegada de los remolques supuso un punto de giro importante en la historia de la creación de los barcos. Para los propietarios de los navíos se hacía mucho más fácil mantener un barco de 25 pies incluso en el jardín o en cualquier espacio de sus casas y luego trasladarlo hasta un muelle o una zona de barcos pública o privada.

El crecimiento de la industria de los barcos también trajo un incremento en el número y tamaño de los puertos especiales con área de muelles, estos nuevos puertos fueron llamados marinas.

Ya para el año 1960, las cifras relacionadas con los barcos habían variado, el número de navíos de clase deportiva o de paseo seguía creciendo, entre Canadá y estados Unidos ya sumaban cerca de 9 millones de este tipo de barcos y de la misma manera creció el turismo, ya cerca de 44 millones de personas disfrutaban de sus servicios.

En la actualidad los barcos suponen una verdadera obra de la ingeniería y constituyen una parte fundamental de la economía de un país e incluso del mundo. Este efectivo medio de transporte ya sea de pasajeros, carga de mercancías o buques militares ha sido el resultado del ingenio de los hombres y de grandes y muy costosas inversiones perfeccionadas año tras año a través de los siglos.

Algunos datos evidencian que los barcos de recreo superan en número a las embarcaciones dedicadas meramente al trabajo. Estados Unidos se considera la nación líder en la tenencia de navíos con más de 8, 5 millones de barcos, con diferentes dimensiones y características constructivas, cerca de las 3 cuartas partes de todos los barcos deportivos de Norte América miden menos de 20 pies de largo. Cerca de 2 tercios de estas pequeñas naves son de motor.

Los barcos deportivos tienen determinados parámetros que marcan su arquitectura, el tamaño es uno de ellos, desde los muy pequeños de 10 pies hasta los de 100 pies que se consideran grandes embarcaciones.

De manera general se tienen en cuenta ciertos parámetros para clasificar a los barcos, por ejemplo, a la mayoría de los barcos de menos de 30 pies de largo se les denomina yates.

Países como Canadá, Australia, Brasil, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y los escandinavos figuran entre las naciones con más representatividad en este tipo de propiedades.

En la actualidad se considera que la industria naval se ha desarrollado de manera fugaz, hoy son muchos los adelantos que intervienen y se tienen en cuenta para la creación de los barcos, de ahí que también existan organizaciones capaces de determinar la clasificación y la certificación de las embarcaciones como garantía de la seguridad de los mismos y de quienes lo utilizan.

¿Cómo saber que un barco es seguro?

Para determinar la seguridad de una embarcación del tipo que sea se tienen en cuenta determinados estándares técnicos que garantizan luego la seguridad y la confiabilidad de los barcos. Para implementar estos calificadores existen entidades que se encargan netamente a este trabajo, por ejemplo Bureau Veritas es internacionalmente reconocido como el mayor grupo dedicado a la clasificación de barcos y se considera además una sociedad de certificación líder en el mundo.

La calificación y  certificación de los barcos contribuye al desarrollo e implementación de algunas normas son el garante para la protección de la vida, la propiedad y el medio ambiente de manera general.

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